Gladys Tato

Psicoterapia General y Especializada en Pacientes con Trastornos Orgánicos

Un conocido aviso de autos, promociona su marca dibujando en un papel sobre las líneas del original, la copia, que al ser levantada deja en claro las diferencias.

La copia es una de las primeras formas del dibujo infantil y uno de los primeros modos del desarrollo de la identidad. En la adultez, como personas y como profesionales superamos esta etapa luego de lograda la identidad que nos hace únicos y originales.

Lamentablemente hay quienes no logran completar este proceso y se perpetúan en la copia y la repetición enmascarada en una seudo originalidad que es también una seudo adultez.

La repetición es prototípica de la neurosis, tal como la ha desarrollado claramente Freud. En las teorías y en las prácticas psicoanalíticas sucede lo mismo que en la vida. Hay quienes logran una identidad original porque crean, aportan, enriquecen las ideas de otros, enseñan, e investigan, lo que deriva en un protagonismo único, conocido e indiscutible.

Cuando se carece de la capacidad, la vocación o las ganas, en mayor o menor medida se fracasa. Si no se acepta esta realidad no se realiza el duelo adecuado, se actualiza entonces el funcionamiento infantil y se copia, con la ilusoria creencia de ser original.

Son dos formas de recorrer el camino en la vida y en las profesiones, pero sólo uno de ellos está en la senda de la ética y de la madurez del auténtico profesionalismo.

Está en cada uno de nosotros la capacidad de reconocer las diferencias, sino como con los autos, compraremos o seremos una copia, un modelo viejo, discontinuado y no original.

Gladys Tato