Gladys Tato

Psicoterapia General y Especializada en Pacientes con Trastornos Orgánicos

Cuentan que cuando Jung a su regreso de EEUU, le contó a Freud que con sólo disminuir un poco la importancia de la sexualidad, su éxito había sido mayor, él le contestó que si la hubiese suprimido seguramente el éxito habría sido aún mayor. Esta actitud de Freud que podría catalogarse de intransigente, pero no estaba sostenida por otra cosa que la fuerza de sus ideas. Además el objetivo de Freud no era el éxito y sin embargo lo logró sin renunciar a sus convicciones. De la misma manera que su teoría se desvirtuaba si le restaba importancia a la sexualidad, una formación psicoanalítica que omita determinados aspectos deja de ser una verdadera formación.

Haber hecho varios posgrados en Uruguay y Argentina públicos y privados me llevó a mi rol de Docente y Directora Académica de la Institución que dirijo, a diseñar una formación en Psicoterapia Psicoanalítica General y una Especialización® (a la que me referiré en otro artículo), con determinadas características que integran aspectos que me perecen positivos de otros planes de estudios y algunos que considero carentes.

Los posgrados que otorgan los títulos más altos siguen siendo largos. Con la Psicoterapia de orientación Psicoanalítica y el Psicoanálisis sucede algo similar, su formación debe ser larga y profunda, sostenida en el trípode de la teoría, la supervisión y el análisis personal.

Desde el punto de vista teórico la formación en los autores que han hecho aportes insoslayables, algunos hasta con cambios paradigmáticos deben conocerse en su origen, contexto y terminología, como debe saberse también qué teorías son compatibles y cuales son inconmensurables.
La formación en las grandes estructuras psicopatológicas y las variaciones a lo largo del tiempo. Un conocimiento en teoría de la técnica que permita fundamentar por qué se hace algo y no simplemente hacerlo. El conocimiento básico en anatomía y fisiopatología, dado que como siempre digo atendemos personas y ellas se enferman. Formación en Psiquiatría y Psicofarmacología ya que es la relación interdisciplinaria más frecuente de los terapeutas. Las supervisiones deben ser individuales y grupales porque el aprendizaje se potencia. Y el tratamiento personal lo suficientemente profundo como para vivir y elaborar el desarrollo de la transferencia. Creo que la exigencia de escribir trabajos y mostrar el trabajo propio en el rol de psicoterapeutas discutiéndolos en equipos es fundamental.

Para quienes imparten la docencia de esta manera y por suerte los hay, seguramente podremos coincidir sin mayores discrepancias. Pero ¿cómo se evalúa que estos requisitos se cumplan? El número de horas como método de validación es sólo cantidad, no cualidad, si no se acompaña del plan de estudios por el que se obtuvieron esas horas.
Basta examinar curriculum de muchas horas que apenas tienen grupos de estudio de Freud o Klein, tratamientos de una sesión semanal, incluso en docentes. Nadie se atendería con un especialista médico que llegara a cardiólogo sumando horas de cursitos, se atiende con alguien que acredite una formación sistemática. Sin embargo en lo referente a la Psicoterapia aún resta mucho camino por recorrer, para que las formaciones tengan la validación estatal a la que se aspira. Somos concientes de la crisis que atraviesa la educación, en gran parte por concesiones facilitadoras que han deteriorado el conocimiento. Pasamos de los libros a los apuntes, de los apuntes a los resúmenes, de los resúmenes a la información de Internet que se imprime y ni siquiera se lee. Sería ingenuo pensar que nuestra disciplina no está también afectada por lo mismo.

Escribo esto porque nobleza obliga que me haga cargo de reconocer que yo me comporté con algunas colegas como Jung, habilitándolas a ceder, lo que les dio la sensación de “éxito”, cuando en realidad estaba concediendo a un facilismo equivocado.
Por eso en esta nueva etapa, balance mediante no dudo en reafirmar mi identidad intransigente cuando de convicciones se trata, lo que lleva a retomar la senda perdida y elegir nuevos compañeros de ruta.
Además el paso del tiempo reafirma el valor de las cosas que han sido un puntal de nuestra profesión. Una cosa es trabajar de psicoterapeuta y otra cosa es ser psicoterapeuta.

Es así que luego de 22 años de trayectoria, reafirmo las convicciones de mis orígenes. El mayor error fue no haberlo hecho antes.

Gladys Tato