Gladys Tato

Psicoterapia General y Especializada en Pacientes con Trastornos Orgánicos

Luego del artículo anterior, recibí algunos mails que me señalaban y con razón que en una época el único modo de formarse era con cursos breves o grupos de estudio. La formación más sistemática vino con las Instituciones, aunque muchos realizaron un recorrido de una rica diversidad que les dieron herramientas muy completas. El asunto es pensar hoy el sentido de los cursos breves y a eso va dirigido este artículo.

¿Cursos Breves o cursos “Light”?

Muchas veces le escuché al Dr. Luis Chiozza una anécdota atribuida a Einstein, que él repetía por el importante mensaje con un toque de humor.
Se dice que Einstein estaba explicando a un auditorio su teoría de la relatividad y que alguien le solicitó que la repitiera porque no entendía. Al volver a hacerlo, nuevamente la persona seguía sin entender y Einstein vuelve a explicarla. Luego de varias veces de ocurrido esto el oyente dice: ¡ahora sí entiendo!, a lo que Einstein responde: ¡pero ya no es la teoría de la relatividad!


En las épocas actuales seguramente por la influencia de Facebook, Twitter, del auge de la información en Internet, el conocimiento se ha ido mal entendiendo, como la acumulación de datos. En relación con esta perspectiva, la educación se ha visto invadida por demandas y ofertas de cursos breves. Sin desconocer la utilidad de nuevas Carreras Cortas como las Tecnicaturas que ofrecen preparaciones acotadas para un acceso laboral rápido, hay disciplinas que no pueden abreviarse sin desvirtuar su esencia.

No obstante los cursos breves tienen una función útil para quines quieren aproximarse a un tema para luego profundizarlo, para quien quiere tener herramientas para definir su orientación en una especialización, para la actualización y la formación continua entre otras aplicaciones.

Pero lamentablemente cuando no se tienen claros los objetivos de este tipo de formato docente, lo Breve se transforma en Light.
Dar un curso corto, como hablar en una Conferencia exigen la mayor capacitación, no la menor. Quienes escucharon al Dr. Chiozza en nuestro festejo de los 20 años hablar para todo público de un tema como el cáncer en menos de dos horas sin desvirtuar la complejidad del mismo, entienden a lo que me refiero. Pero cuando alguien elige un curso breve, generalmente piensa en el curso, en el certificado y no en el docente. Es así que inocentemente invierten en cursos breves o talleres, que muchas veces son cortos porque los dictan quienes saben menos, no quienes saben más, (existen por supuesto honrosas excepciones).

Si alguien quiere ir de pocitos a carrasco y lo hace por la rambla, llega porque conoce la ruta. Pero si un día está cortada se pierde porque no conoce Montevideo. Existen docentes que conocen la ruta y así dan las clases, pero no les pregunten por otros autores o por los orígenes o la terminología de la teoría de un autor porque se pierden. Son docentes de ruta no de territorio.

Va en este artículo mi reconocimiento a todos los docentes con quienes tuve la suerte y el placer de estudiar, enseñándome la importancia de conocer territorios.

Gladys Tato