Gladys Tato

Psicoterapia General y Especializada en Pacientes con Trastornos Orgánicos

Segunda parte

Nos detendremos en esta segunda parte en aquellos conceptos fundamentales en los cuales, Chiozza siguiendo a Freud, revaloriza su importancia y a punto de partida de esos conceptos los amplia  sin desvirtuarlos, enriqueciéndolos, para permitir comprender otras formas de expresión corporal.

Esta exposición es un apretado resumen de conceptos complejos que implican un profundo conocimiento de la teoría psicoanalítica. Una simplificación excesiva conlleva el riego de desdibujarlos en su valioso aporte, motivo por lo cual, su comprensión amerita  lecturas complementarias  de las fuentes bibliográficas, que en ellos se mencionan y que sugeriremos al final.

No nos olvidemos que todas las teorías son metáforas, son construcciones, a las que les adjudicamos cuando nos convencen, un estatuto “de hecho” que tiene el riesgo de  hacernos olvidar su carácter metafórico.

Zona erógena. En “Tres ensayos” dice Freud: “todas las zonas del cuerpo tienen una erogeneidad, incluso los órganos internos” y la excitación emanada de ellas aporta  “algo” al funcionamiento de la personalidad en su conjunto, no solamente las zonas de intercambio.  A cada zona a su vez le confiere una determinada y específica fantasmática.
Tan importante es la relación entre las fantasías y las zonas corporales, que en las zonas erógenas primeramente descriptas, les puso a las fantasías el nombre de la zona: orales, anales, uretrales etc.
Esto no es un hecho menor porque para poder describir  las fantasmática de una zona corporal tenemos que  tener un cierto conocimiento del funcionamiento de dicha zona. No podríamos describir fantasías o características anales en el funcionamiento de la personalidad de un paciente, si no supiéramos de la cualidad   retentiva y  expulsiva de dicho órgano.
Si bien las significaciones fantasmáticas de las zonas de intercambio son más accesibles a la conciencia, no por eso son las únicas que podemos inferir.

De la misma manera podemos adscribir fantasías a otros órganos, como bien lo decía Freud y así describiremos   fantasías cardíacas,  respiratorias o hepáticas, lo cual implica también el conocimiento del funcionamiento de dichas zonas.

Para Laplanche  "la fantasía es un guión imaginado basado en el modelo de los procesos fisiológicos"; para Weizsaecker "el proceso fisiológico se comporta en el hombre como si lo animara una intención psicológicamente comprensible".

Este concepto ampliamente desarrollado por Chiozza   lo llevará a plantear "que aquello que desde un ángulo se percibe como forma, función, trastorno, evolución o desarrollo corporal, desde el otro es experimentado como una determinada fantasía inconsciente, es decir, como un significado específico inherente a ese particular existente material".

Siguiendo esta línea de pensamiento  en 1999 dijimos: “si la fantasía es un guión imaginado basado en el modelo del proceso biológico, el proceso biológico alterado será la base de otro guión imaginado, seguramente distinto del anterior pero indisolublemente ligado a él. Tal vez en la enfermedad orgánica suceda que la función alterada exprese directamente el guión que ella contiene”.

Sugerimos para profundizar en los conceptos citados, las lecturas del Dr. Luis Chiozza, “Estudio Psicoanalítico de las Fantasías Hepáticas” y “Las Fantasías Especificas en la Investigación Psicoanalítica de la Relación Psique - Soma”. En:http://www.funchiozza.com/downloads/obrascompletas/pdf/tomo3.pdf.

Otro concepto importante es el de Afecto.

Afecto es por definición “lo que nos afecta”.

El Psicoanálisis ha desarrollado mucho el estudio del destino de las representaciones a la luz de la acción  de la represión. No obstante cuando una representación provoca conflicto, siempre el motivo de la represión es el afecto que la acompaña,  como bien destacaba Freud. La forma más sencilla de hacer inoperante una representación es desligarla del afecto como ocurre en  la neurosis, mientras que  en la psicosis  eso se logra construyendo una realidad diferente: el delirio.

Freud también demostró  que el afecto además de desplazarse a otra representación, se puede transformar en el contrario, mudarse en angustia o también se puede sofocar. La situación más común de sofocación del afecto es el sueño. En el sueño sentimos, a veces con tal intensidad que nos despertamos, pero habitualmente los afectos están descargados sofocados, motivo por el cual no nos despertamos. Soñamos con ladrones, los ladrones son imaginarios pero el miedo “es real”,  el afecto se descarga durante el sueño.
Descarga que hasta determinado umbral permite el soñar, si es excesivo se vivencia como pesadilla de la que podemos llegar a despertar.

Pero qué pasa cuando por algún motivo un afecto resulta intolerable para la conciencia?
Hay que evitar que ese afecto llegue a la conciencia, o sea que el afecto se descargue como tal.

Veamos por ejemplo el afecto miedo. Cuando se descarga normalmente todas las claves de inervación, las zonas erógenas del cuerpo que expresan ese afecto,  se excitan en conjunto y el afecto miedo accede a la conciencia como tal, podemos reconocerlo y nominarlo.
Entonces decimos tengo miedo, no decimos: tengo los esfínteres contraídos, me duele el estómago, tengo piloroerección, estoy sudoroso. Digo “tengo miedo” y punto, pero la excitación de las zonas del cuerpo en su conjunto, que conforman  la figura del afecto miedo descargaron una excitación que también accedió  a la conciencia.
 Pero si yo no tolero  sentir miedo, tengo que evitar que se descargue como tal y para eso el miedo que no puede acceder a la conciencia  puede por la acción de la represión “desestructurarse”.
Y ¿qué es esto de la desestructuración? Es la propuesta del Dr. Chiozza en la relación entre afecto y afección.
A nivel inconsciente existen claves de inervación –como decía Freud- disposiciones afectivas. El preconsciente  para el afecto no importa mucho porque la palabra es contingente, el niño no puede nominar el afecto pero lo siente.
Si el yo,  como dice Freud, que hunde sus raíces en el inconsciente, no quiere que  sienta miedo, porque no lo tolera  -por los motivos que sean- ,  “lo ve venir”  porque el umbral de la descarga organizada va aumentando  y en algún momento va a llegar a la conciencia, entonces el yo reprime.
La represión actuando a nivel inconsciente evita la descarga coherente, desplazando toda la carga uno de los elementos de la clave que accede a la conciencia como un síntoma somático, por ejemplo: la diarrea. Toda la carga se la lleva el aumento del peristaltismo con el consiguiente afloje del esfínter y entonces la persona no siente miedo, tiene diarrea.
No se opone, se complementa, que al conflicto con el afecto miedo se sumen otras condiciones  como una virosis, una comida excesiva, etc.
Para la conciencia, la diarrea es el equivalente simbólico del miedo, afecto que la persona no pudo tolerar.

Estos conceptos pueden profundizarse en: “La Enfermedad de los Afectos” y “Los Afectos Inconscientes”. En: Obras Completas del Dr. Luis Chiozza. http://www.funchiozza.com/downloads/obrascompletas/pdf/tomo3.pdf

Simbolismo corporal

Según el diccionario se denomina “lenguaje” a cualquier procedimiento que puede utilizar el hombre para la intercomunicación aunque su sentido más propio sea el auditivo.
No sería contradictorio con esta definición su uso asociado al "órgano", como lo empleara el propio Freud. 
El órgano utiliza para la comunicación procedimientos propios inherentes a su capacidad simbólica. El síntoma es un procedimiento de comunicación del órgano, tan efectivo que la decodificación del mismo está en la base del diagnóstico médico.
Todo síntoma funciona como signo en su carácter de actualidad presente y perceptible, es un indicador de presencia, y está estrechamente vinculado al símbolo en su vinculación dialéctica presencia - ausencia.
Signo - símbolo, seña - contraseña, presencia -ausencia pares dialécticos, ecuación simbólica que encierra una relación de sentido, cuya comprensión se vincula con la reunión de ambos elementos.

La simbolización fue objeto de permanente preocupación para Freud. El psicoanálisis hizo un tránsito desde el símbolo  mnémico, pasando por el símbolo histérico, las acciones sintomáticas simbólicas, llegando al  simbolismo verdadero.
Pasa en este recorrido de centrar la importancia en las asociaciones del pa-ciente, para incorporar en la interpretación de la comprensión de sus significados conocimientos aportados por otras fuentes del conocimiento.
Deja el símbolo de ser "una mera posesión del individuo", cuya forma de expresión es esencialmente la de la histeria, para destacar los símbolos cuyo significado trascienden lo individual se enlazan con la cultura, los mitos, los usos del lenguaje
Integrando esta forma de simbolismo entendemos que el simbolismo corporal forme parte de los símbolos universales.
Siguiendo el ejemplo de la represión del afecto miedo, diríamos que la diarrea es la expresión consciente: “signo” del afecto miedo: “símbolo” que no logró acceder a la conciencia de manera coherente.
Es una forma de lenguaje, un modo de simbolizar psicoanalíticamente comprensible, el modo en que nos expresamos con ese sector del funcionamiento de la personalidad. Como dice Chiozza, decimos con el cuerpo aquello que callamos con los labios, por eso el elocuente título del primer libro “Cuando el cuerpo habla”.

Enfermarse no es un déficit en la simbolización como proponen algunas teorías, es otra forma de simbolizar, a la que todos recurrimos en algún momento y que actualiza funcionamientos arcaicos del psiquismo como luego veremos.

Para profundizar en la relación entre simbolización y enfermedad sugerimos leer del Dr. Luis Chiozza, "El problema de la Simbolización en la Enfermedad Somática".
En Obras Completas: http://www.funchiozza.com/downloads/obrascompletas/pdf/tomo4.pdf

Fijaciones pre- natales

Conjuntamente con la propuesta de las zonas erógenas Freud definió el concepto de Punto de Fijación.  Lo relacionó con el momento en que una zona corporal alcanzaba una primacía tal en el desarrollo psico biológico que se constituía en un hito en la evolución de la maduración. En el “punto de fijación “se conjuga la primacía del funcionamiento de una zona corporal, en un complejo entramado de fantasías, ansiedades y mecanismos de defensa.
Puntos de fijación que todos transitamos pero que pueden, según la historia personal constituir fijaciones patológicas que podemos actualizar, modos arcaicos de funcionamiento con los que podemos volver a expresarnos en algún momento.
Dichas fijaciones no son sólo pos natales, son hitos del desarrollo desde la concepción.
Autores como Fodor, Rascovsky y posteriormente Chiozza estudiaron detenidamente estas fijaciones y de ello surgió la postulación de Chiozza de la zona erógena hepática como la más importante previa al nacimiento. La primacía de la funcionalidad hepática para la materialización de la embriogénesis hace de este órgano la principal fuente de erogeneidad fetal.
El embrión y posteriormente el feto es un “yo” en desarrollo, en un mundo particular, con un vínculo de sangre con la madre que es vital para materializar su existencia. La etapa fetal no es un mundo ideal, está  plagada de vivencias generadas por los estímulos maternos y por las propias vicisitudes de un ser que “se está haciendo a sí mismo”.
El psicoanálisis se adelantó a la “imagen” porque  infirió lo que hoy podemos ver y saber de la vida y el comportamiento fetal. Por lo tanto hay un “yo”, un “ello” cuyo sustrato material esta en toda la información  genética ancestral, que incluye el mapa con el que ese yo se construirá y esbozos de un super yo que se va constituyendo con  aspectos disociados y estímulos que se le imponen, funcionando con cualidad persecutoria. El yo fetal es un ser biopsicosocial, sujeto a ansiedades, conflictos y por lo tanto mecanismos de defensa. Además de la fijación hepática, hay desde la concepción otras zonas erógenas que se consideran puntos de fijación, cuando se forman o cuando comienzan a funcionar determinados órganos o funciones corporales, con su fantasmática correspondiente y específica.
Estas fijaciones dejan  huella que se pueden actualizar y resignificar en la vida pos natal. Hay zonas erógenas que tienen más de un momento de fijación como por ejemplo el tejido óseo. Toda la teoría propuesta  para dar cuenta de esta etapa está en Psicoanálisis de los Trastornos Hepáticos, del Dr. Chiozza.

Pueden encontrarse las primeras propuestas en: El Psiquismo Fetal de Rascovsky (Editorial Paidós. Buenos Aires. 1960) y luego leer los aportes de Chiozza en “Ubicación de “lo hepático” en un esquema teórico estructural”.
En: Obras Completas. http://www.funchiozza.com/downloads/obrascompletas/pdf/tomo1.pdf

Todos los conceptos fundamentales de esta 2ª parte están expuestos  en “El lenguaje del cuerpo. Personificación histórica de lo arcaico”, en el libro Cuando el Cuerpo Habla.
El resumen de esta segunda parte lo pueden ver en Presentaciones en Power Point.
A fines de diciembre haremos un recorrido por las principales propuestas teóricas en una sola presentación en Power Point.

Gladys Tato